2.1.5. Interrelaciones n-arias

Las interrelaciones n-arias, igual que las binarias, pueden tener diferentes tipos de conectividad. En este subapartado analizaremos primero el caso particular de las interrelaciones ternarias y, a continuación, trataremos las conectividades de las interrelaciones n-arias en general.

Conectividad de las interrelaciones ternarias

Observad que usamos M, N y P
para representar “muchos”, y 1 para representar “uno”.

 


Cada una de las tres entidades asociadas con una interrelación ternaria
puede estar conectada con conectividad “uno” o bien con conectividad
“muchos”. En consecuencia, las interrelaciones ternarias pueden tener
cuatro tipos de conectividad: M:N:P, M:M:1, N:1:1 y 1:1:1.


Analizaremos cómo se decide cuál es la conectividad adecuada de una interrelación ternaria mediante el siguiente ejemplo. Consideremos una interrelación que denominamos clase y que asocia las entidades asignatura, aula y hora-semanal.  Esta  interrelación  permite  registrar  clases  presenciales.  Una clase corresponde a una asignatura determinada, se imparte en un aula determinada y a una hora de la semana determinada. Por ejemplo, podemos registrar que se hace clase de la asignatura IBD en el aula D222 el martes a las 9, tal y como se muestra en la figura de la página siguiente. El atributo duración nos permite saber cuántas horas dura la clase.

Para decidir si el lado de la entidad asignatura se conecta con “uno” o con “muchos” , es necesario preguntarse si, dadas un aula y una hora-semanal, se puede hacer clase de sólo una o bien de muchas asignaturas en aquellas aula y hora. La respuesta sería que sólo se puede hacer clase de una asignatura en una misma aula y hora. Esto nos indica que asignatura se conecta con “uno”, tal y como reflejamos en la figura siguiente:
duracion1

Como nos indica este ejemplo, para decidir cómo se debe conectar una de las entidades, es necesario preguntarse si, ya fijadas ocurrencias concretas de las otras dos, es posible conectar sólo “una” o bien “muchas” ocurrencias de la primera entidad.

Utilizaremos el mismo procedimiento para determinar cómo se conectan las otras dos entidades del ejemplo. Una vez fijadas una asignatura y un aula, es posible que se haga clase de aquella asignatura en aquella aula, en varias horas de la semana; entonces, hora-semana se conecta con “muchos”. Finalmente, la entidad aula se conecta con “uno”, teniendo en cuenta que, fijadas una asignatura y una hora de la semana, sólo se puede hacer una clase de aquella asignatura a aquella hora. La conectividad resultante, de este modo, es N:1:1.

Caso general: conectividad de las interrelaciones n-arias

Lo que hemos explicado sobre la conectividad para las interrelaciones ternarias es fácilmente generalizable a interrelaciones n-arias.

* Recordad que para             
las interrelaciones ternarias  
hay cuatro tipos posibles de conectividad.                        

 

 


Una interrelación n-aria puede tener n + 1 tipos de conectividad, teniendo en cuenta que cada una de las n entidades puede estar conectada con “uno” o con “muchos” en la interrelación*.

Para decidir si una de las entidades se conecta con “uno” o con “muchos”, es necesario preguntarse si, fijadas ocurrencias concretas de las otras n – 1 entidades, es posible conectar sólo una o bien muchas ocurrencias de la primera entidad:

•    Si la respuesta es que sólo una, entonces se conecta con “uno”.
•    Si la respuesta es que muchas, la entidad se conecta con “muchos”.

 



 

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