Creo que el problema principal de los ERP's es que es muy complejo saber hasta qué punto van a amoldarse al funcionamiento de una compañía, cuál va a ser el coste de adaptación de los procesos de negocio al funcionamiento de la herramienta, y si esa adaptación va a ser realmente provechosa para la empresa.
La elección de qué ERP utilizar es algo aún más delicado, ya que una vez elegido, éste va a integrar buena parte de los principales procesos de negocio de la empresa. Puede que no llegue a ser el 'corazón' de la empresa, pero sí las 'arterias', y dado el elevado coste de personalización y adaptación que supone la implantación, plantearse cambiar de ERP en caso de fracaso puede llegar a ser algo realmente arriesgado, aunque no imposible, verdad Drakon?
Con la entrada en juego del software libre, aparte del ahorro que supone no tener que pagar licencias por la utilización del producto, el acceso a las herramientas para su evaluación es más simple, no suele pasar por la visita de un comercial que viene a explicar las maravillas que se pueden llegar a hacer, y que no deja de ser un comercial, sino que se pueden descargar directamente para probarlas, o incluso ofrecer una demo online, si utilizan un entorno web para la parte cliente. Estas demos son instalaciones de prueba con datos ficticios que suelen permitir probar casi toda la funcionalidad del producto sin tener que hacer ningún tipo de instalación, todo un lujo.
Un interesante ejemplo de este tipo de demos es la proporcionada por OpenBravo, en Demo OpenBravo , merece la pena probarla, sólo hay que introducir el usuario 'Openbravo' (con la O mayúscula), la contraseña 'openbravo', y ya se puede comenzar a utilizar.
Si nos gusta este ERP, y tenemos en cuenta lo comentado en el artículo Integración del motor de Pentaho en OpenOffice es difícil no plantearse una solución para empresas basada íntegramente en software libre, sistemas operativos Linux, bases de datos PostgreSQL, ofimática OpenOffice, Business Intelligence y Reporting Pentaho y un ERP OpenBravo, por ejemplo.
Carlos Fernández
Analista de sistemas