Dicen los sabios orientales que todo debe estar en perfecta armonía para que la energía positiva fluya y ser un todo con el universo. Esta filosofía oriental se llama Kung Fu, porque cuando le has dado una paliza a lo que no estaba armonizado te inundas de energía positiva y te sientes de lo más a gusto... Perdón?... Ya... Bueno... Vaaaaale... Nada, que me dicen por el pinganillo que debía hablar se feng shui y no de kung fu.
-Oh, shi shi, oh, shi shi... Abel-chan hablal de feng shui.
El caso es que una de las directrices de dicha filosofía de vida es que tienes que aprender a desprenderte de las cosas, especialmente las que no usas, porque les da por acumular energía negativa y para que la energía positiva fluya tienes que renovarlas. Desde luego estos sabios orientales consumistas deben de trabajar para el corte inglés, que ha renovado su deuda de 5000 milloncejos de eurejos por el feng shui, claro.
Por lo tanto, todo aquello que no hayas usado en dos años deberías tirarlo, regalarlo o incluso hacer una sesión de kung fu con ello y destrozarlo... Porque el kung fu mola... Sí?... Sí... Ya... Feng shui sí, kung fu no... Vaaaale... El pinganillo otra vez.