Noticias y recursos sobre ERP
El crecimiento del comercio electrónico, así como la aparición de nuevos modelos comerciales -especialmente derivados de la pandemia- está acelerando la globalización de la economía. La integración entre ecommerce y ERP ayuda a incrementar las ventas y reducir los costes. Básicamente porque se minimiza la tasa de error al automatizar muchas tareas, al utilizar el dato único y al facilitar el intercambio bidireccional de información.
Las pymes necesitan disponer de datos precisos sobre todo lo que sucede en sus almacenes. Es la manera de poder tomar decisiones estratégicas para su negocio, en tiempo real.
El plan financiero de una pyme forma parte de su plan de negocio. Sin embargo, algunas de estas organizaciones dejan pasar la oportunidad de diseñar un plan financiero detallado. Y, acaban operando a ciegas, sin tener clara la viabilidad, la financiación o los recursos que necesitan para hacer más rentable su negocio.
Si bien la rentabilidad es el objetivo principal de una gestión óptima de inventario, la credibilidad de los clientes también está en juego si los productos se agotan con frecuencia. O si no aparecen en el stock habitual. O si, se encuentran dificultades para hacer un pedido.
La gestión inteligente, el acceso sencillo a los datos y la automatización de los procesos son aspectos críticos que impactan sobre la decisión de implementar un ERP. Sin embargo, más allá de estos razonamientos operativos, las pymes deben poner el foco -ya lo están haciendo- en buscar la rentabilidad de la tecnología. Es decir, en maximizar el impacto que tiene su uso sobre las métricas económicas del negocio.
El año 2021 ha sacudido las finanzas de las pymes. También ha dejado “tocada” su liquidez y su capacidad para generar ingresos que mantengan a flote sus niveles óptimos de rentabilidad. Mantener la liquidez se ha convertido en uno de los principales retos en el ecosistema pyme, en estos momentos en los que la demanda ha bajado considerablemente.
Aunque cada organización tiene sus propios retos, la digitalización debe apuntar a la mejora de la experiencia de usuario, el ahorro de tiempo y la eficiencia colaborativa. La nueva generación de ERP interviene en este contexto, ofreciendo, además la oportunidad de interactuar con otro tipo de herramientas complementarias. La centralización de los datos y la automatización de las tareas -particularmente administrativas- son claves para optimizar la operativa empresarial.
Para hacer que los negocios funcionen, primero, hay que tener una buena idea. Pero, sobre todo, después, hay que saber hacerla realidad. Hay muchos componentes que contribuyen al éxito o al fracaso de un negocio. Por eso, es importante apoyarse en un conjunto de buenas prácticas que permitan, no solo acelerar el crecimiento, sino, hacer que ese crecimiento sea sostenible.
Muchas pymes se “enredan” a la hora de preparar cuentas financieras precisas y significativas. Pero, esas cuentas deben estar compuestas por cifras obtenidas dentro de un contexto. La cuestión es aprender a “desmitificar” la información financiera. Y, dotar de significado a los números para poder tomar decisiones informadas. Y que todos, dentro de la organización, se “acerquen” si miedo a los datos económicos del negocio. Y que los entiendan.
A simple vista, puede parecer que los objetivos de un ERP chocan con el análisis que proponen las soluciones de Business Intelligence. Los desarrolladores de ERP dirán que las plataformas de BI consumen demasiado tiempo y que sus aportaciones son “secundarias”. Por su parte, los fabricantes de las soluciones BI culparán al ERP de su capacidad para responder a según y qué consultas.
