Automatización del lineage y el catálogo de datos: qué se extrae solo y qué necesita a una persona


Si hay una factura de infraestructura que crece de manera silenciosa hasta convertirse en un problema de comité de dirección, esa es la del almacenamiento en la nube. Según estimaciones de FinOps Foundation, entre el 25 % y el 35 % del gasto cloud de una organización media se destina a almacenar datos, y de ese volumen, cerca de un tercio corresponde a información a la que nadie ha accedido en los últimos seis meses. El escenario es tan habitual como preocupante: un data lake que comenzó como un repositorio prometedor se transforma en un data swamp donde conviven petabytes de logs sin catalogar, copias redundantes de backups y snapshots huérfanos que nadie se atreve a borrar porque «quizá alguien los necesite».
Muchos proyectos de datos brillan en laboratorio, pero se apagan en producción.
El paso del Proof of Concept al entorno operativo es el punto más crítico (y menos documentado) en toda arquitectura de datos.
En este nuevo capítulo de la serie “Arquitectura de Datos Empresarial”, exploramos cómo gestionar esa transición con éxito..
El stack tecnológico de datos se ha convertido en una de las decisiones estratégicas más determinantes para cualquier organización que aspire a competir en un mercado orientado por la información. Ya no se trata solo de elegir qué base de datos utilizar o en qué infraestructura desplegarla: hablamos de diseñar el ecosistema que sostendrá la capacidad de una empresa para capturar, procesar, gobernar y monetizar sus datos a lo largo del tiempo.